miércoles, 1 de febrero de 2012

Sin Nombre

La memoria nos cobija
nos contempla
el pasado no necesita
del recuerdo, está allí
en las ruinas de otras vidas
pero la ciudad permanece
recordándonos
que aquello que fue
sigue estando hoy.
La ciudad
en la que nos encontramos
no tiene memoria, es una
combinación caótica de símbolos
es un universo de historias
desgarradas junto a una multitud
de voces que gritan
para salvarnos del absurdo.
En este espectáculo
de lo cotidiano
las calles nos convierte
en una cosa homogénea
nos encierra en una jaula
nos tiende una trampa
es entonces, que la poesía
nos defiende de lo prosaico
y lo banal para trasportarnos
a otro mundo, a otro escenario.
Antes que el tiempo
nos borre para siempre.





Publicar un comentario