viernes, 19 de noviembre de 2010

Born to be Wild

Led Zeppelin suena
en la 105.9 FM,
a un ritmo que rebota sobre
las líneas discontinuas del asfalto.
El Whiskey embota mis sentidos.
Me entrego a la velocidad.
Un DJ anuncia a Steppenwolf
y su Born to be Wild.
Escucho palabras sabias que,
como tigres en la radio
saltan de su escondite.
Son dudas que vuelan sobre mis
sueños incendiados.
En mí alguna promesa vive;
se aferra al timón como
una araña a la pared
tejiendo su trampa.
No puedo con tanta mentira.
La ciudad me agobia con su trajín:
South Beach, los semáforos,
sus indigentes, las chicas plásticas,
las mismas caras de hastío,
los sospechosos de siempre en todos
los eventos.
¡Quién le dijo a este tipo que me
limpiara los vidrios del coche!
Siempre hay alguien más perdido,
más jodido que yo; pero saberlo
no me sirve de consuelo.
Sólo espero llegar a casa
como un soplo arrebatado,
como una llovizna que caiga sobre ti.

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