martes, 16 de noviembre de 2010

Salvación

Hoy es martes de arrepentimiento.
Me duele la cabeza.
La noche pasó entre la sicodélica
de Pink Floyd, un Merlot,
y tus piernas.
Syd Barrett hace lo suyo
llevado por las alas del ácido,
mientras yo me deslizo
por tus muslos sin rubor.
También vuelo,
pero llevado por otras
alas más sensuales.
Tengo algunas maldiciones ahogadas
para los diletantes de esta ciudad,
Nihilistas pasivos,
que nada dulce escupen;
sólo un melódico veneno,
que resbala por Expressways
vacíos de alma.
Camino por calles donde todos
quieren ser protagonistas;
donde todos quieren llamar la atención, 
ser escuchados, impresionar; 
pero me siento inmune ante ese
síndrome de sacar conejos del sombrero.
Por eso prefiero los silencios de tu cuello.
Con mi resaca de lunes a cuestas,
encuentro la salvación en tu lengua,
en tus labios, en tu sexo.
Quedo en éxtasis.
Me olvido -sin reproches-
de la ciudad, del arte y del mar.

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