martes, 4 de enero de 2011

Calles

Hay ciudades que amo con sus
calles monótonas de sombras.
Viejas calles que cuentan bucólicas
historias al paso del tiempo.
Quizás llevo una isla a cuestas.
El olor de la sal me persigue
como una llovizna que alcanza
las secuencias numeradas de sus muros.

Desnudo como una fábula,
busco llegar a una plaza,
a una bahía, para vociferar mis versos.
Quiero sacar la poesía a las calles
de esta urbe que fue campo un día;
ayudar con ella a los perros hambrientos,
salvar del oscuro asfalto al árbol,
al gato y a los niños hijos del olvido.

Estamos a dos pasos de la tragedia,
rumiando soledad sin importarnos
nada; devorados por la violencia sonora
de los indiferentes.
Escucha con cuidado:
la poesía anda por las calles
-a pesar de la inmundicia-,
prófuga, sin vergüenza.
Va con los brazos abiertos.








Entre dos Mundos
Collage
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