lunes, 30 de enero de 2012

Olvido

En este paisaje sin fondo
Miami se hunde en el Atlántico
y una misiva de Wiston Churchill
derrotado se desvanece en un instante.

Marcel Proust nunca escribió su
Á la recherche du temps perdu
-padecía de Alzheimer- y solo recordaba
las tetas de su tía Leoncia.

A Montaigne, el postmoderno
le gustaba  las comparsas de Río de Janeiro
vaya nihilista trasnochado
que acercaba la luz a las tinieblas.

Ella, La Habana, toda lúdica
se apuntala de memoria con estiércol
como una promesa de salvación
contra el olvido.





Olvido
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