sábado, 13 de agosto de 2011

Utopía

En la mañana 
la utopía descansa
sobre la almohada.
Es esa hora, 
cuando interrogamos
a la vida desde el lado 
oscuro del sueño.
Es ese momento, 
en que baja la niebla
para liberar, al fin, 
los ojos a la vida.
La mujer que amo 
despierta a mi lado.
Le siento los píes fríos.
En la habitación hay un 
pesado olor metálico
de cuerpos en delirio.
Tenemos un orgasmo 
en el mismísimo centro
del instante.
Ella espera entre las sábanas.
Y lentamente desciende,
sabiendo que tras la puerta
no hay paisaje. 
Solo el asfalto.




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