jueves, 7 de octubre de 2010

Insistencia de un árbol

      Aferrarse a la vida es amarla. Desde hace veinte años vivo apenas sin tierra en este filo, trozo de metal que me sostiene. He sobrevivido huracanes, tormentas, sequías. La gente que pasa y sabe mi historia no lo entiende. Menean la cabeza desconcertados ante mi tenaz persistencia. Algunos ni siquiera se percatan del tiempo que llevo en el mismo lugar. Elevar la mirada no es costumbre. Ellos prefieren clavarla en el asfalto. Pero aquí estoy, en este techo, extraño lugar que me sostiene. Vivir es un reto y lo enfrento con humildad.  A veces extraño la compañía de otros, de un nido que me habite, del roce de una mano, la visita de un perro. Pero no me puedo quejar, aquí vivo, existo, soy. Una urgencia vegetal apenas proclamada.




Foto: Víctor Jiménez
Insistencia de un árbol
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